Organización de la campaña

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Contenidos
1. Equipos de campaña y jefes de campaña
2. Recursos creativos, material impreso, calendario/eventos
3. Candidatos, la oposición y gestión de los voluntarios
4. ¿Quién decide?

[Pulsa aquí para ver los Ejemplos de Éxito (en inglés, de momento)]

Una persona sola no puede planear y llevar a cabo una campaña de éxito. Elegir al grupo de gente indicada para preparar y gestionar una campaña de cualquier tipo es una de las decisiones estratégicas más importantes que tendrás que tomar.

Las personas que componen el equipo de campaña no tienen por qué ser miembros del partido. Pero, juntos, deben ser capaces de hacer las cosas que un único jefe de campaña no puede hacer: ver, comprender y dar forma al panorama general, tanto dentro como fuera del partido.

Es esencial que el reparto del trabajo dentro del equipo de campaña asegure que todas las funciones principales estén cubiertas y que todos los colaboradores estén implicados. A menudo es necesario distinguir entre un “núcleo”, y otros miembros del equipo encargados de calendarios y actos, material impreso, estudio de la oposición, recursos creativos, y, en algunas ocasiones, el candidato.

El Equipo de Campaña: ¿Qué gente? ¿Qué funciones?
El mejor equipo de campaña es un equipo pequeño. Sin embargo, a veces no es posible, porque suelen haber razones prácticas y políticas para incluir ciertas funciones y facciones del partido. Como regla general, el equipo de campaña debería estar compuesto de nueve personas, y no pasar nunca de quince (aunque equipos más grandes existen, ¡incluso en países más pequeños!).

Cuanto más grande sea el equipo, más importante y útil es establecer un “núcleo” en su interior, que pueda actuar ágil y eficientemente cuando hay que tomar decisiones rápidas y normalmente inesperadas, (tu oponente se burla de los datos que has usado para explicar el programa de recuperación económica del partido, revelan información perjudicial sobre el canditato principal en las noticias…). El núcleo del equipo de campaña debe estar compuesto de tres a cinco personas: el Jefe de Campaña, el Secretario General, y el Jefe de Prensa o Medios siempre; en ocasiones también el tesorero y el jefe de voluntariado. La velocidad mata en una campaña: se debe confiar en el núcleo y darles el poder para actuar o reaccionar con rapidez, sin tener que consultar a otros sobre qué medidas tomar.

El Jefe de Campaña
Se suelen dar dos casos. En el primero, se nombra jefe de campaña al Secretario General del partido. La ventaja es que la jerarquía del partido lo aceptarán con rapidez, y puede impulsar la campaña a través de una red desarrollada y bien engrasada, tanto dentro del partido como en las diferentes regiones del país. Pero nos arriesgamos a que el Secretario General esté desbordado por el trabajo del partido, y que él o ella, por muy competente que sea planificando a largo plazo, no esté capacitado para trabajar al ritmo necesario. Un partido político es lento, las campañas tienen que ser rápidas. La gestión de la campaña es un trabajo a jornada completa, y el jefe de campaña necesita tiempo y espacio para llevar a cabo su trabajo. Es esencial, por lo tanto, que las tareas habituales del Secretario General se asignen a un compañero o sustituto durante la campaña.
La segunda opción es que la dirección del partido, con la ayuda del Secretario General, elija una persona con conocimientos sobre campañas. Puede ser alguien externo, de una agencia de RR.PP. o con experiencia en RR.PP. Pero bajo ninguna circunstancia puede ser alguien que no tenga experiencia previa en tratar con partidos políticos. En cualquier caso, él o ella deberá ser capaz de ganarse la confianza de la dirección del partido y mandos intermedios (evidentemente, esto se aplica de diferente modo según el tamaño del partido).
Quienquiera que sea o de donde sea que provenga, hay características que un jefe de campaña ha de tener obligatoriamente: conocimiento de gestión de proyectos, conocimiento de RR.PP., instinto político, y lealtad absoluta. Es evidente que, dada la naturaleza del trabajo que tiene por delante, el jefe de campaña debe ser tenaz, resistente al estrés, saber llevar bien la presión (que suele ser constante), ser un buen motivador y trabajar bien en equipo.

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